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Tailandia es, sin duda, un lugar extraordinario. Más allá de su cultura y belleza natural, las ideas innovadoras aquí se extraen de ideas muy simples y a menudo convierten a este país en una gran fuente de inspiración.
El templo Wat Pa Maha Chedi Kaew es una de esas inspiraciones. Fue construido, con mucha dedicación y visión, completamente con botellas de cerveza vacías. El proyecto, que comenzó informalmente entre los monjes residentes, ganó impulso cuando el gobernador y la comunidad local se movilizaron mutuamente para apoyar la iniciativa a pesar de cierta desconfianza inicial. Las botellas de cerveza vacías comenzaron a llevarse al templo como contribución para el proyecto, así como una forma de reciclar residuos en la región.

Situado en Sisaket, cerca de la frontera con Camboya (a unos 640 km de la capital, Bangkok), el Templo Wat Pa Maha Chedi Kaew es ahora un complejo de 20 edificios construidos con más de 1,5 millones de botellas. Aparte del templo principal, que fue construido en el estilo tradicional sobre un lago, otros edificios incluyen salas de oración, un crematorio, alojamiento e incluso baños para visitantes, todos hechos de botellas.
Existen estructuras de soporte de hormigón, pero todas las paredes están hechas de envases reutilizados que se dividen en solo dos tipos: botellas verdes de cerveza Heineken de Holanda y botellas marrones de la cerveza local Chang. Para algunos podría parecer una pequeña recompensa por un trabajo tan minucioso, ¡pero no le falta creatividad! Con solo estos dos elementos, se han elaborado decoraciones y combinaciones muy diversas en las paredes. Los monjes también alaban su practicidad en el mantenimiento. Dicen que "el color de las botellas no se desvanece y son muy fáciles de limpiar". Otro detalle es que el exterior de los edificios está decorado con varios mosaicos hechos con tapas de botellas, lo que demuestra aún más el compromiso del proyecto con el reciclaje de materiales locales.

Quizás lo más interesante es que, incluso con toda esta innovación en el uso de elementos, el templo mantiene características clave de la arquitectura tradicional tailandesa, como la forma típica de los tejados de la Sala Thai, uno de los símbolos nacionales de Tailandia. El proyecto también busca vincular la arquitectura con principios clave de la religión budista. A los monjes les gustaría que el proyecto fuera visto, no solo como una forma de construcción ecológica y sostenible, sino también como un símbolo del proceso de limpieza de la mente humana que tiene la capacidad de transformarse y reinventarse constantemente.
Toda la dedicación y paciencia puestas en el proyecto ya han dado grandes frutos y el complejo es considerado uno de los principales edificios ecológicos del Sudeste Asiático y poco a poco se está convirtiendo en una conocida atracción turística de la región.
Iniciado en 1984, el templo es un proyecto continuo y se siguen recibiendo botellas vacías. El Abad Monje San Kataboonyo dice que no planean dejar de trabajar, "cuantas más botellas lleguen, más edificios construiremos". ¿Qué tal si haces tu propia contribución y envías una botella?